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martes, 20 de abril de 2010

Quitumbe ya no cala en los quiteños

El mito de Quitumbe sobrepasa los estudios históricos que dictan la existencia de dos hermanos que se disputaban una extensión territorial. El mito de Quitumbe se constituye en una piedra base para la consolidación de una serie de ciudades en los andes. El mito de Quitumbe expresa la creación de un pueblo y de una civilización pre incaico que mantiene hasta nuestros días sus increíbles demostraciones arquitectónicas de la base de la ciudad.


El mito como lo menciona Mircea Eliade, se sostiene en base a una creencia cultural histórica que permitirá mantener un reconocimiento cultural en los pueblos.

Lamentablemente por el alto grado de expansión cultural, los ciudadanos de Quito hemos perdido esa referencia cultural a la que deberíamos conocer y rendir tributo.

Desde la perspectiva del mito, Quitumbe emigró a tierras del sur en busca de levantar una nueva ciudad de pachakamak.  A partir del asentamiento de Quitumbe en tierras del norte, empezó a prosperar una civilización que entrará en la historia como los Quitus.

Las aristas del mito ¿con cuál se queda?

La palabra "mito" deriva del griego mythos, que signfica "palabra" o "historia". Un mito, tendrá un significado diferente para el creyente, para el antropólogo, o para el filólogo. Esa es precisamente una de las funciones del mito: consagrar la ambigüedad y la contradicción. Un mito no tiene por qué transmitir un mensaje único, claro y coherente.

La construcción etimológica de la palabra mito se ha universalizado conceptualmente dentro de un imaginario colectivo que la sociedad construye a lo largo de su historia, para mantener una tradición, ideología o una simple práctica cultural que se ha perdido o que simplemente se la considera como fantasiosa y como lo ilustra la definición en el párrafo primero, busca mantener una ambiguedad de significados .

A tal punto a llegado esta significación del mito , que en las sociedades contemporáneas se ha impuesto esta palabra para justificar fenómenos inexplicables bajo construcciones fantasiosas, incluso hasta satánicas.

Pero Mircea Eliade, sostiene que la significación de la palabra mito es errónea debido a la circunstancia siguiente:

Desde hace más de medio siglo, los estudiosos occidentales han situado el estudio del mito en una perspectiva que contrastaba sensiblemente con la de, pongamos por caso, el siglo XIX. En vez de tratar, como sus predecesores, el mito en la acepción usual del término, es decir, en cuanto «fábula», «invención», «ficción», le han aceptado tal como le comprendían las sociedades arcaicas, en las que el mito designa, por el contrario, una «historia verdadera», y lo que es más, una historia de inapreciable valor, porque es sagrada, ejemplar y significativa. Pero este nuevo valor semántico acordado al vocablo «mito» hace su empleo en el lenguaje corriente harto equívoco. En efecto, esta palabra se utiliza hoy tanto en el sentido de «ficción» o de «ilusión» como en el sentido, familiar especialmente a los etnólogos, a los sociólogos y a los historiadores de las religiones, de «tradición sagrada, revelación primordial, modelo ejemplar».

Desde esta perspectiva de significación derivamos que las construcciones míticas se alejan de la fantasía para vincularse a las tradiciones ancestrales y religiosas vinculadas a la cultura de las civilizaciones tanto antiguas como modernas.

Esta nueva significación rompe los paradigmas tradicionalistas que confunden al mito con lel significado de leyendas y tradiciones, que a pesar de formar parte de la cultura popular, no se constituyen en valuartes histórico-culturales dentro de una civilización.

domingo, 21 de marzo de 2010

Los mitos que reafirman los dogmas

Los mitos se han constituido en relatos que las civilizaciones antiguas y modernas han tomado para conservar los rasgos histórico-culturales. Desde  esta perspectiva analizaremos el mito de San Jenaro como un masificador cultural.

La vida del ser humano está llena de mitos un tanto grotescos y otros que son de difícil comprensión por la complejidad del tema.

En lo que respecta al mito de San Jenaro, desde la perspectiva crítica lo ponemos en el lugar de los mitos grotescos en el sentido de mantener un sistema rígido como es el de la iglesia católica.

Han existido tantas presunciones milagrosas en muchas partes del mundo y sin desmerecer las creencias de las personas, podemos afirmar que las construcciones míticas tienen como deber primordial el mantener la egida en un sistema social político y en el caso del mito de San Jenaro, religioso.

La construcción histórica del mito se remontas a la época medieval en la que el dogma era el pan de cada día de la iglesia católica para el pueblo ignorante.

Sin embargo, las investigaciones científicas afirman que el milagro de la licuefacción de la sangre de San Jenaro es auténtico, por lo que desde este sentido no puedo argumentar una crítica científica al carecer de pruebas fehacientes.

A pesar de la crítica a los dogmas católicos, el mito de San Jenaro es una gran  historia que mueve al pueblo devoto. Estas son las razones del porque el mito es una construcción de tal complejidad, que puede calar a unos y espantar a otros.