lunes, 10 de mayo de 2010

Una fantasía implícita en lo real

La paz del hogar es el perfecto lugar para gozar de los placeres de la vida y la naturaleza. Una tarde fría, llena de nieve, acompaña al solitario hombre, que rodeado del bosque espeso, disfruta de la tranquilidad en su casa.

Cae la noche y una ligera lluvia, como un sollozo, empieza a derretir los pocos claros que hay en el cielo. Lo extraño de aquella casa, en medio de un bosque da lugar a muchas dudas.

Cuando la noche le a ganado la batalla al día, desde esa casa misteriosa se manifiesta la presencia más horrorosa en el universo. Por miles de años todo el mundo ha sabido algo de el. Lo han llamado innumerables veces. Lo conocen pero le temen.

Méndez, la cabra de la sabiduría, ingresa al plano de los mortales. Junto a su fiel escudero diablillo empieza a recorrer el mundo en busca de enseñar.

Recorre paisajes preciosos y ciudades. Cualquier lugar es bueno para Méndez.

Al llegar el alba, la cabra debe volver a su bosque. La luz para ella representa su némesis natural.
Algunos dicen que cuando hay luz, por los parajes y ciudades recorre un Minotauro protector de los humanos. Por este motivo Méndez prefiere evitar roces inesperados. El profesa un nuevo modo de vida, opuesto al planteado por el Minotauro.

La ciudad se mueve. Algunos conocen tanto del Minotaruro como de Méndez. Pero nadie dice nada. El juego siempre es así. Día y noche día y noche.

Hace un siglo, cuando la media noche se acercaba, Minotauro decidió enfrentar a Méndez.
El universo entero se estremeció ante tal enfrentamiento. Empezó el periodo de guerra entre los dos profetas. ¿Quién es el falso?

Solo tú lo sabes.

Minotauro y Méndez siguen su ritmo de vida normal, entre nosotros.

Se llama historieta o cómic a una "serie de dibujos que constituye un relato, con texto o sin él, así como al medio de comunicación en su conjunto. Partiendo de la concepción de Will Eisner de esta narrativa gráfica como un arte secuencial, Scott McCloud llega a la siguiente definición: «Ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada con el propósito de transmitir información u obtener una respuesta estética del lector». Oscar de Majo agrega que «suele incluirse dentro del concepto también el humor gráfico, por utilizar las mismas herramientas, aunque no siempre se desarrolle en forma secuencial, o sea a través de varios cuadritos o viñetas, leídos de izquierda a derecha como la palabra impresa, sino en un solo cuadrito unitario ("cartoon")».

Fuente: wikipedia.com

domingo, 9 de mayo de 2010

Publicando lo inpublicable

Antes de que leas el presente poema, quisiera expresar mi criterio con respecto a la poesía.

Escribo poemas desde los 12 años pero no son para venderlos o exponerlos al público. Generalmente han sido escritos que disfruto personalmente.

Es la primera vez que se leerá un poema de mi autoría.
Espero que no les guste.

Ni un poema más

Desde las cuatro paredes,
de mi vida y pensamiento
donde el hombre se vuelve ave
y empieza a crear el sentimiento...

Escribo,para decirte nada
y arrojo mi pluma al fiel amigo alcohol
que con su escencia desahoga
al instrumento rojo, vivo y ahogado

Declaro la guerra: a las palabras,
ustedes, unión de letras coordinadas
culpables son de construir a mi hada
que en realidad fue una torpe farsa

Escribí un texto pensando
"le va a gustar"  y "la conquisto."
Entiendo y medito... a la vez dudando
de la poesía como un instrumento bien visto

Época posmoderna, libertád individual
dame el poder y la razón para compartir
la poesía
solo para mi
solo para mi
no desperdiciando mis palabras
en esa mujer.

Manifiesto:
Ni un poema más

RAFAEL DÍAZ YCAZA (Guayaquil, 1925)

BALADA


Pequeño dios: ¿qué hiciste?
Te regalaron un verdadero dios
pero lo redujiste
a estampas y señales.

Te dieron
padre, madre ámame y familia
pero los convertiste en amistades
conocimientos pasajeros, saludos
y tarjetas.

Cuando llegaba la hora del amor, decías:
hora es de las visitas
hora de los cumpleaños
ahora es la hora de tomarse un trago
amén.

Pequeño dios, estabas sin embargo
lleno de amor.

Pusiste
fronteras y alambradas.

Estabas
lleno de saltos y alegrías.

Colocaste
doctorados y títulos
y rostros sin rastros
y diferencias para tus iguales.

Lo llevabas adentro, y sin embargo
lo seguías buscando
pequeño dios
pajarito cantante
mago silbador que se empeñaba
en no saber silbar.

Un día descubriste
que iba la luz abriendo las palabras
puerta tras puerta, entonces una a una
fuiste matando a todas
para no ser feliz.

Veías desde la madrugada
la luz redonda y húmeda
del lucero
y cerrabas la ventana
suicida
homicida del hombre que eres tú.

¿Quién eres, estampero?
¿Quién, solitario?
¿Quién, iluminador
empeñado en girar a tientas en la noche?

¿Quién, descubridor de los metales
preso entre piedras negras?

¿Serás, tal vez, el hombre?

Tokio, diciembre del 72.

(De Señas y contrasueñas)

Poeta, narrador, catedrático universitario y editorialista del diario El Universo. Presidió la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas, en donde creó y dirigió la Colección Letras del Ecuador. Entre otros reconocimientos ha obtenido el Premio Nacional de Cuento "José de la Cuadra" (1967); Premio Nacional de Poesía "Medardo Angel Silva" (1969); Premio Nacional de Poesía "Ismael Pérez Pazmiño" (1974); y Premio Nacional de Literatura "Aurelio Espinosa Pólit" (Quito, 1985). Sobre Díaz Ycaza, el poeta Jacinto Cordero Espinosa expresa: "...es un caso ejemplar en la poesía del país. El nunca ha dejado el canto, la poesía, como la más excelsa forma, como el más profundo mensaje del hombre" [...] Pero no era poesía política la suya, versos de cartel con loable intención humana pero desprovistos de poesía, sino que su lucha alimentaba diariamente el caudal lírico." En torno a la narrativa de Díaz Ycaza, el escritor Raúl Vallejo precisa: "... comenzó con una escritura epigonal del realismo social de los años 30; sin embargo, desde los textos de su segundo libro se planteó nuevas preocupaciones temáticas y desarrolló tratamientos escriturarios que se fueron alejando de los límites realistas para evidenciar preocupaciones contemporáneas, romper con los parámetros de la verosimilitud del realismo social e incursionar también en el terreno de lo fantástico."

El capital determina el estándar


A veces, cuando somos niños y vemos esas casas de juguete, pensamos en la facilidad que produce tener una casa en donde poder realizar todas nuestras necesidades personales. Pero no nos damos cuenta de un factor muy importante y que al final pesa en el mundo que vivimos. El capital.

Desde esta postura, podemos entender la pintura de Jean Lue Mouléne como una manifestación social hacia el interés colectivo de un sector. Ese interés deriva generalmente en poseer una casa.

¿Pero estamos todos en la capacidad de tenerla?

Las rejas que se observan en la pintura dan la muestra de impedimento. No todo el mundo accede a su intimidad, a su hogar, que no es solo el espacio físico. Es el espacio donde convergen las ideas.

Refiriéndonos al término estándar, considero que dentro del convencionalismo que implica el tener una casa, depende también la capacidad económica y la cultura para construir una. En la pintura vemos como el sistema nos obliga a vivir. La pequeña caja que representa la vida del vagabundo. La casa pequeña que representa un sueño al que queremos llegar. La casa grande es la meta total.

¿De eso estamos compuestos? ¿De sueños materiales?

La pintura Estándares, de Jean Lue Mouléne, nos confirma que si.

sábado, 8 de mayo de 2010

El más grande gladiador: Espartaco

Roma. Un lugar hostil y a la vez precioso, esa Roma del imperio, que por excelencia fue el más grande imperio que la sociedad ha conocido, cuyo sistema de gobierno se basaba en la esclavitud y su modus vivendi era el de la corrupción. La libertad fue el principal anhelo que buscaba el esclavo. Esta libertad tiene un precio. Y en el caso de Espartaco el precio fue matar. Todo por tener esa ansiada libertad y ese ansiado amor con Varinia la mujer que creyó en él junto con los millares de gladiadores y esclavos.

La grandeza del imperio romano fue sometida a la más grande prueba de fuego. Espartaco, el esclavo gladiador,  tuvo a Roma a sus pies, nos demostró los profundos pensamientos que un hombre puede generar en contra de un sistema caduco.

La libertad, la condición más deseada en Roma, fue alcanzada por Espartaco, pero la vida de un pensador revolucionario está condenada a pagar un precio. Sangre.

Buscando la libertad para los suyos, Espartaco emprendió una serie de batallas con los romanos para liberar a su pueblo. El obstáculo que debía superar para lograr la libertad era Craso y sus ejércitos.

Bien dicen que los espartanos fueron luchadores por excelencia. Así lo demostró Espartaco cuando mató a discípulo Antonino. Sin embargo, para Espartaco, debió ser vergonzoso no morir como el hubiera querido. Luchando. Una cruz, le impidió cumplir un gran sueño. La libertad, que fue concedida para pocos pero no para quienes en verdad la necesitaban.